Nabo. Una hortaliza poco valorada

EL PATITO FEO DE LAS HORTALIZAS

Este artículo es complicado. Vamos a hablar del nabo, una hortaliza muy poco valorada y con muy mala fama. Haremos un poco de historia, repasamos sus propiedades y os descubrimos una receta maravillosa.

Historia del nabo

El nabo es una hortaliza que en ocasiones también recibe el nombre de rábano blanco. Se da muy bien en climas fríos. Realmente, el nabo es la raíz de la planta que recibe el mismo nombre.

Se cree que su origen se encuentra en Eurasia, si bien es cierto que no se conoce con exactitud su origen. Algunos escritos hablan del actual Afganistán, Pakistán u otras regiones del Mediterráneo, y se han encontrado pruebas de que tantos los griegos como los romanos lo consumían antes de Cristo.

En la época de los romanos el nabo tenía tan mala fama que se utilizaba para lanzarselo a cargos públicos que no eran muy populares entre la población.

Aunque actualmente su consumo no está tan arraigado en Europa, hasta el siglo XVI fue un alimento de consumo diario entre la población, especialmente en la zona de la actual Alemania. Región que volvió a recordar lo que era alimentarse de nabos durante la Primera Guerra Mundial, cuando una cosecha fallida de patatas hizo que todo el ejército alemán tuviera que alimentarse con nuestra querida hortaliza.

Lo que sucedió, es que a partir del siglo XVI llegó la patata desde América, desplazando paulatinamente el cultivo del nabo hasta llegar a convertirse en un producto prácticamente olvidado a partir de la Revolución Francesa y considerado un alimento para pobres. Así lo refleja Scarlett O’Hara en la película “Lo que el viento se llevó” cuando alza el puño al cielo y jura que nunca volverá a pasar hambre.

Sin embargo, el nabo también ha tenido su minuto de oro. En el siglo XVIII se estableció como alimento fundamental para la rotación de cultivos y el barbecho. En los campos de cultivo, hasta ese momento, se tenía que dejar durante un tiempo sin cultivar alimento alguno. Esto hacía que en los inviernos más duros se tuviera que sacrificar el ganado por falta de alimento. Con la introducción del nabo en la rotación de cultivos se plantaba trigo, nabos, cebada y trébol.

Esto hizo que los campos no tuvieran que quedarse en barbecho. El trébol proporcionaba la dosis necesaria de nitrógeno al suelo, y el nabo, resistente al frío, podía almacenarse durante el invierno y proporcionar suficiente alimento a los animales. Podríamos decir que el nabo fue un gran precursor de la revolución industrial.

Por último, destacar que es muy utilizado en la India el aceite que se extrae de sus semillas mediante la técnica de prensado.

En la actualidad

Hoy en día se suelen comercializar la piezas más pequeñas para el consumo humano, ya que son más dulces y el aroma está más concentrado. La variedad que solemos ver en los comercios es la de piel y carne blanca.

Las piezas más grandes pueden llegar a superar el kilogramo de peso y en muchas ocasiones son utilizadas como alimento para animales.

El tamaño del nabo está muy relacionado con la variedad y el tiempo que se ha dejado que madure, es por eso que los más pequeños son los más tiernos y por tanto los mejores para el consumo humano.

El sabor del nabo recuerda al del repollo, pero quizás algo más dulce.

La mejor época para su consumo es en invierno, especialmente en los meses de noviembre y diciembre.

En España la provincia con mayor porcentaje de producción es Segovia, la cual produce el 23 % de todos los nabos que se cultivan en el país.

Variedades del nabo

Hay muchísimos tipos y variedades de nabos. A continuación, algunas variedades:

Nabo ámbar

Redondo y tiene una piel amarilla. Su carne es dulce y tiene un color amarillo pálido.

Nabos pequeños

Son del tamaño de una canica. Totalmente blancos tanto por dentro como por fuera y con un sabor que recuerda a la manzana y el rábano.

Como de gelatina de naranja

Esta variedad tiene una pulpa dulce y de color naranja brillante. No es fácil encontrarlos.

Parte superior morada

Es el nabo más común y el que solemos ver más en los supermercados. Tienen la piel blanca y una corona de color púrpura brillante. Su interior también es de color blanco.

En forma de globo de color blanco

Son totalmente redondos y blancos. No tienen la  típica parte morada en la parte superior como otros nabos. Suelen ser dulces y de textura suave.

Propiedades del nabo

Los nabos son ricos en carbohidratos y minerales, debido a su alto contenido en agua los hace ideales como diurético y en dietas de pérdida de peso.

Su alto contenido en fibra favorece los movimiento intestinales y puede llegar a conseguir regular el tránsito. Sin embargo, este contenido de fibra también hace que tenga propiedades laxantes.

Los nabos, además de fibra, tienen compuestos de azufre que pueden producir los temidos gases. Así que si eres propenso a los gases tómalo con moderación.

También hay que destacar que es rico en calcio. Esto lo hace ideal para prevenir la osteoporosis si comemos su raíz y hojas crudas, pero hay que llevar cuidado. Las personas propensas a que se le formen piedras en el riñón de «oxalato de calcio» deben vigilar su consumo.

Y un dato muy curioso. Siempre tomamos el plátano como referente en la ingesta de potasio, sin embargo, el nabo tiene nada más y nada menos que 238 mg de potasio frente a los 350 mg del plátano. Es un serio competidor como fuente de potasio.

Un saludo. 200 Grados.

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